Ya no soy la mujer que solía creer en cuentos de hadas

Hace algunos años era optimista, poco realista, ingenua. No soy la chica positiva que solía ser, cuando miro fotos y publicaciones antiguas, ni siquiera me reconozco. Me he acostumbrado a lo que soy ahora, cautelosa, escéptica y siempre esperando lo peor.

Siento que las circunstancias me han endurecido. Ahora solo pienso en mi, solo me preocupo por mi. Tengo pocas expectativas con las personas que me rodean. Tengo cuidado de acercarme demasiado a alguien, de darle demasiada confianza, porque al final siento que me van a decepcionar.

Ya no soy la mujer que solía creer en cuentos de hadas. Ahora, creo que todo termina. Nada sale según lo planeado, la gente te fallará, al principio te hacen sentir segura y protegida, pero luego desaparecen y te dejan a la deriva.

Probablemente debería extrañar a la chica que solía ser, la chica con esperanzas, la chica con fe, la que piensa que todo saldrá bien, pero siento pena por ella. La compadezco. Ella solo se estaba engañando a sí misma. Ella estaba buscando algo que nunca encontrará.

Tal vez sueno duro, pero alejo a las personas cuando se acercan demasiado, pero me considero inteligente. Lo suficientemente inteligente como para mantel mi distancia de las personas equivocadas. Lo suficientemente inteligente para darme cuenta que las promesas rara vez las cumplen.

Quiero amar de nuevo, quiero desarrollar una fuerte conexión con alguien. Quiero sentir que estoy exactamente donde debo estar, pero no le veo el sentido de seguir algo temporal, no se si pueda soportar otro final.

Ya no soy la mujer que solía creer en cuentos de hadas, esa mujer solo se estaba engañando a sí misma. Pero, esa mujer era más feliz de lo que soy ahora.

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