Esto también pasará

Todo constantemente está cambiando, ¿no?, los días pasan a ser meses, el invierno lentamente es reemplazado por la primavera, las orugas evolucionan en mariposas, las semillas se convierten en árboles, los niños se vuelven adolescentes, la vida siempre encuentra su camino, su forma de sobrevivir, el mundo como lo conocemos evoluciona, nada es estático, todo llega a su final, y cada final siempre anticipa un nuevo comienzo. Estamos en ese constante cambio, ¿No? Este dolor debe estar mutando, aunque yo no lo note, aunque todas las noches me vaya a acostar con la misma sensación de frustración en mi pecho, con el mismo vacío encima que no me deja descansar, que me hace pensar, mientras mantengo los ojos abiertos, si algún día algo cambiará, o si estoy caminando pero no avanzo, si para mi el tiempo se detuvo para siempre en el momento exacto en el cual no soy feliz.

Yo sé que todo constantemente está cambiando, lo veo en las arrugas que se le forman a mi viejo cuando sonríe, lo veo en lo que me falta terminar del libro que estoy leyendo, que cada tarde que pasa es un poquito menos, lo noto en todas partes, y sé que mis heridas no serán la excepción. Más bien, la vida las va a cicatrizar, aunque día a día se sientan igual de abiertas, aunque siga sangrando con igual intensidad, aunque pareciera, a la vista, que están frescas, y que el esfuerzo que hago por curarlas y cerrarlas se filtra por algún lado de este mundo y desaparece, cual si no existiera. Pero existe, lo sé porque soy quién más se conoce, lo sé porque soy la que ve la interminable cantidad de intentos detrás de todos mis resultados. Existe, y todo ese esfuerzo no puede simplemente perderse, tiene que estar logrando algo, tiene que desembocar en algún lugar.

Todo constantemente está cambiando, ¿No?, los colores en el cielo, las obras en construcción, la pintura de algún aficionado que en alguna parte del mundo lleva meses trabajando en el mismo cuadro, los sentimientos de todas las personas que habitan en este planeta, y mi mentalidad debe seguir ese camino. Sé que eventualmente me voy a mirar y me voy a sentir completa, sé que voy a entender que siempre lo estuve. Debo estar avanzando, aunque no me de cuenta, debo estar agotando mi cuota de noches tristes, exprimiendo la melancolía, mi cuerpo debe de estar sanando, aunque el proceso sea lastimoso, y todo lo que hago para lograr cicatrizar no debe estar drenándose hacia el vacío, sino transformándome en eso que quiero y busco ser. Quizás soy esa oruga en proceso de convertirse, quizás la oruga representa a mi versión triste, a mi versión cansada, a mi versión sin fe. Y quizás la mariposa representa lo que seré, quizás hoy estoy un poco más cerca.

Existe una clase de mariposas que vive solo un día, o tal vez es que la vida después del dolor se vuelve más liviana, más ligera, más simple. Tal vez todo esto que parece una tortura va a desembocar en esa vida, y mi alegría va a ser tanta que voy a sentir que el tiempo vuela. Pero no importa, porque yo también voy a volar. Todo este esfuerzo que hago por levantarme del frío suelo no puede solo desvanecerse, y aunque hoy pareciera que no hago más que adentrarme en ese invierno interminable y sin escapatoria, sé que por acá tarde o temprano será primavera, y yo esa mariposa, llena de colores, que disfruta de su vida entera al aire libre, bajo el sol.Créditos: Sol Iannaci – InstagramTwitter

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