Ahora eres más fuerte que nunca

Siempre ha sido un cúmulo de inseguridades, una marioneta más de la sociedad, una herida abierta que se negaba a cicatrizar.

Siempre ha sido más pasado que presente, más espina que pétalo, más de noches que de días. Despertarse con ganas de seguir durmiendo porque la mera idea de tener que enfrentarse a un día más parecía imposible de sobrellevar. Atada a complejos que no la dejaban avanzar. Oportunidades perdidas por culpa de todos esos miedos que no la dejaban ser ella misma.

Estaba cansada de siempre lo mismo, de estar para todos y que luego nadie estuviera para ella. De hacer mil cosas bien pero que sólo se fijaran en la que le salía mal metiendo el dedo en la herida aún sabiendo que eso a ella, le dolía.

Estaba harta de ser la que siempre perdía, la que lo arriesgaba todo por personas que a la más mínima se iban, la que confiaba más de la cuenta y al final se quedaba vacía. Vacía y llena de odio hacia su propia persona al ver que una vez más, había vuelto a hacer lo que tantas veces prometió que sería la última. Volvía a dar oportunidades a personas que tiempo atrás habían demostrado que no las merecían. Volvía a quitarse lo poco que le quedaba para dárselo a otros.

Terminaba sola, sin nadie, intentando sobrevivir a una tempestad que más de una vez hacía que se preguntara si realmente merecía la pena seguir luchando por mantener la cabeza fuera del agua o por el contrario ya era hora de dejar que la corriente la arrastrase a donde quiera que fuera.

Pero se quedó en eso, una pregunta más de todas las que se hacía cuando todo iba mal. Se quedó en palabras porque aunque sintiera que todo estaba pudiendo con ella era esa pequeña luchadora la que terminó pudiendo con todo. Se aferró a lo poco que le quedaba, a ese corazón que aún estando roto le pedía día tras día que no se rindiera, que siguiera golpeando y que no se preocupara que algún día todas esas heridas serían un capítulo más en su vida y que, ahora sangraban y dolían en unos años no serían más que una prueba de la que sentirse orgullosa. Porque no todos con capaces de luchar contracorriente, no todos están dispuestos a arriesgarse porque todo riesgo puede llevar a una caída y a nadie le gusta romperse.

Y ella nadó con todas sus fuerzas contra todas esas olas que solo buscaban hundirla. Devolvió cada golpe que le dieron y pese a todo el dolor, pese a las caídas, a las desilusiones y a todos los que intentaron acabar con ella, no dejó que fueran ellos los que ganaran la guerra.

Ella perdió amigos, perdió batallas pero se ganó a sí misma porque por una vez logró entender que el secreto de la felicidad no reside en tenerlo todo, sino hacer que cada momento sea único. Que no es necesario tenerlo todo ni estar rodeada de miles de personas que con dos a veces es suficiente porque la cantidad y la calidad nunca van de la mano y, aunque muchos se guían por un simple número ella prefiere quedarse con lo que realmente la llena, esas personas que demostraron que realmente la querían al quedarse incluso cuando ella misma se había ido de su propia vida.

Intentaron hundirla y solo consiguieron que ella volviera más fuerte que nunca.

Créditos: Vicky Grande – TwitterInstagram

 

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