5 Cosas que desearía haber sabido cuando tenía 20

1. Tus finanzas importan.

Ojalá hubiera aprendido esta lección antes. Lo valioso que es, desde los ahorros hasta los puntos de crédito. En lugar de tomar Algebra, Estadística y Economía, hubiera deseado tomar una clase de finanzas personales. Al graduarme de la universidad, me metieron en el mundo de la edad adulta y tuve que resolverlo por mi cuenta, porque resulta que la mayoría de los adultos tampoco saben demasiado sobre estos temas. La mayoría de los estudiantes universitarios del milenio se gradúan con una deuda crediticia super alta. Solo desearía que hubiera una clase que me enseñara cómo administrar la deuda y ahorrar dinero en lugar de cómo calcular el ROI.

2. Tienes ansiedad, y puedes manejarla.

A los 20 años, era de los que pensaba demasiado las cosas, en general, me ponía muy nervioso, pero no me di cuenta de que podría tener un problema de ansiedad. Tampoco era consciente de que estaba a punto de librar una batalla contra la ansiedad que se convertiría en uno de los desafíos más difíciles de mi vida adulta. Ojalá hubiera sabido que la ansiedad (y la depresión) en cierta medida son normales, y está bien hablar de ello. Si tiene ansiedad, o cree tenerla, simplemente sepa que puede ser manejada, todo lo que tiene que hacer es buscar ayuda.

3. Las personas que te rodean si importan.

Mi papá solía decir, “muéstrame quiénes son tus amigos, y te mostraré quién eres”. Siempre pensé en esa frase como un chiste, como un aviso para alejarme de “las malas amistades”. Pero, a medida que fui creciendo, entiendo que esta frase significa mucho más que eso. Con quién te rodeas realmente importa, y verdaderamente afecta quién eres como persona.

4. Puedes decir que no.

Creo firmemente que “no” es la palabra más poderosa de mi vocabulario, ahora que sé cómo usarla. Solía ​​decir que sí a todo (no de una manera extraña), solo de forma obligatoria. Fui demasiado amable y, como resultado, muchas personas se aprovecharon de mi y sacaron ventaja. No tengas miedo de decir que no, tienes derecho a hacerlo.

5. No puedes complacer a todos.

No sé exactamente cuándo me di cuenta de esto, pero creo que es muy importante para todos (especialmente las mujeres) entenderlo. El objetivo de tu vida no es complacer a otras personas y hacer que se sientan cómodas. Mi error fue caer en el hábito de hacer lo que era más fácil para los demás, en lugar de hacer algo que me sirviera a mi. Ahora me he dado cuenta de que no puedo complacer a todos, y si alguien no comprende eso, entonces esa persona no vale la pena. Me gusta usar el mantra, “la opinión de alguien más sobre mí no es de mi incumbencia”.

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